La pila de cuerpos yacía cerca del orificio creado por la explosión, mientras que las fuerzas militares empezaban a apoderarse de cada uno de los resquicios de la cárcel. Sentía que de nuevo estaba acorralado, mi victoria había durados unos pocos minutos.
Empecé a correr lo más rápido que pude para encontrar una salida. Pero algo me hizo pararme en una ventana. Pude ver como cobardemente los militares, daban el tiro de gracia a los presos, que a pesar de estar totalmente abatidos, ensangrentados y hasta algunos mutilados se arrastraban para conseguir su ansiada libertad. No podía creer como la crueldad del hombre había llegado tan lejos, parecía como si disfrutaran ver como se arrastraban para suplicarles que les den su libertad, para luego al apretar el gatillo apagar para siempre sus voces.
Por mi mente los pensamientos oscuros volvieron a llenar mi interior. No podía tolerar su conducta, porque a pesar de los errores que tuvieron en el pasado, nadie podía quitarles la vida y menos de esa manera tan cruel y despiadada. Entonces una segunda explosión volvió a sacudir todo el edificio y un muro cayó encima de un grupo de militares que celebraba su victoria.
El desconcierto se apodero de las fuerzas del orden, algunos intentaban sin éxito ayudar a sus semejantes y otros intentaban cubrir y proteger todas las salidas. Aunque era remoto el escape, tenía que aprovechar esta situación y ayudarme del caos reinante para escapar.
Tras dar vueltas, sin saber por dónde salir, volví sentir esa sensación tan repugnante peo a la vez reparadora.
-Querido amigo, sigue este pasillo y pasando la segunda puerta veras unas escaleras. Sube por ellas y estarás en la azotea. Todas las puertas y dispositivos de seguridad están desactivados. Ahí solo tendrás que dejarte caer, descuida por la caída de 30 metros porque yo hare que bajes con total comodidad. Me dijo Samael.
-¿30 metros? ¿Crees que soy Spiderman o Superman para aguantar una caída así? Le respondí.
-Si crees en mi lo podrás lograr amigo. ¿Olvidaste que te dije que te cuidaría?
-Si llamas cuidar a pedirme que me tire desde 30 metros….mal vamos.
-Cuando llegue el momento comprenderás que eso no es nada.
-Bueno, entre que me mutilen y muera lentamente a que muera por una caída que me matará al instante, prefiero la segunda.
-¿Crees que tan rápido morirás? Todavía tengo muchos planes para ti amigo, no te desanimes.
-Bueno, bueno dejemos de parlotear y a la acción.
Me encontraba en el borde del edificio de la cárcel a centímetros de una caída libre. Comenzaba a escuchar que los militares se iban acercando cada vez más. En mi interior no tenía la seguridad de que él, pudiera llevarme hasta el suelo sin tener algún rasguño. Pero el tiempo apremiaba y debía decidirme ya.
Desde niño siempre había querido volar pero esto no se asemejaba al borde de mi cama y no había una fila de cojines que amortiguara el golpe. Respiré profundamente y antes de que pudiera dar un paso más, me encontré rodeado por un grupo de fuerzas especiales, gritándome que de media vuelta y retroceda lentamente.
-¿Apostamos a ver quien le puede dar primero en la cabeza? Empezó a murmurar el grupo.
-¡Hey tu! Quédate de espaldas y no te muevas, al menos nos divertiremos contigo un poco. Dijo un joven.
-Vamos 2703 tu primero.
Entonces el sonido se convirtió en silencio. El calor en vacio. Mis sentidos se desactivaron. Solo mis ojos podían ver lo que pasaba a mí alrededor. De pronto algo me empujó y vi como iba cayendo poco a poco, al mismo tiempo mi vista se nublaba y todo se iba apagando en mí. Hasta el momento en el que nada en mi latía.
Empecé a correr lo más rápido que pude para encontrar una salida. Pero algo me hizo pararme en una ventana. Pude ver como cobardemente los militares, daban el tiro de gracia a los presos, que a pesar de estar totalmente abatidos, ensangrentados y hasta algunos mutilados se arrastraban para conseguir su ansiada libertad. No podía creer como la crueldad del hombre había llegado tan lejos, parecía como si disfrutaran ver como se arrastraban para suplicarles que les den su libertad, para luego al apretar el gatillo apagar para siempre sus voces.
Por mi mente los pensamientos oscuros volvieron a llenar mi interior. No podía tolerar su conducta, porque a pesar de los errores que tuvieron en el pasado, nadie podía quitarles la vida y menos de esa manera tan cruel y despiadada. Entonces una segunda explosión volvió a sacudir todo el edificio y un muro cayó encima de un grupo de militares que celebraba su victoria.
El desconcierto se apodero de las fuerzas del orden, algunos intentaban sin éxito ayudar a sus semejantes y otros intentaban cubrir y proteger todas las salidas. Aunque era remoto el escape, tenía que aprovechar esta situación y ayudarme del caos reinante para escapar.
Tras dar vueltas, sin saber por dónde salir, volví sentir esa sensación tan repugnante peo a la vez reparadora.
-Querido amigo, sigue este pasillo y pasando la segunda puerta veras unas escaleras. Sube por ellas y estarás en la azotea. Todas las puertas y dispositivos de seguridad están desactivados. Ahí solo tendrás que dejarte caer, descuida por la caída de 30 metros porque yo hare que bajes con total comodidad. Me dijo Samael.
-¿30 metros? ¿Crees que soy Spiderman o Superman para aguantar una caída así? Le respondí.
-Si crees en mi lo podrás lograr amigo. ¿Olvidaste que te dije que te cuidaría?
-Si llamas cuidar a pedirme que me tire desde 30 metros….mal vamos.
-Cuando llegue el momento comprenderás que eso no es nada.
-Bueno, entre que me mutilen y muera lentamente a que muera por una caída que me matará al instante, prefiero la segunda.
-¿Crees que tan rápido morirás? Todavía tengo muchos planes para ti amigo, no te desanimes.
-Bueno, bueno dejemos de parlotear y a la acción.
Me encontraba en el borde del edificio de la cárcel a centímetros de una caída libre. Comenzaba a escuchar que los militares se iban acercando cada vez más. En mi interior no tenía la seguridad de que él, pudiera llevarme hasta el suelo sin tener algún rasguño. Pero el tiempo apremiaba y debía decidirme ya.
Desde niño siempre había querido volar pero esto no se asemejaba al borde de mi cama y no había una fila de cojines que amortiguara el golpe. Respiré profundamente y antes de que pudiera dar un paso más, me encontré rodeado por un grupo de fuerzas especiales, gritándome que de media vuelta y retroceda lentamente.
-¿Apostamos a ver quien le puede dar primero en la cabeza? Empezó a murmurar el grupo.
-¡Hey tu! Quédate de espaldas y no te muevas, al menos nos divertiremos contigo un poco. Dijo un joven.
-Vamos 2703 tu primero.
Entonces el sonido se convirtió en silencio. El calor en vacio. Mis sentidos se desactivaron. Solo mis ojos podían ver lo que pasaba a mí alrededor. De pronto algo me empujó y vi como iba cayendo poco a poco, al mismo tiempo mi vista se nublaba y todo se iba apagando en mí. Hasta el momento en el que nada en mi latía.
2 comentarios:
Uhmm Buenos capitulos ...espero qe sigas asii...ia voi imaginando lo qe pasara...pero mejor sorprendm ^^ !
Uyssss ñ_ñ buen relato monito !!!!! =D
sigue asi buena inspiracion.......
que pasara en el siguiente capitulo.....
continuara ......> xD
ñ_ñ ....
Publicar un comentario