Capítulo VIII - Un rayo de sol

Volví a abrir los ojos y me encontré en un celda (¡que novedad!) con un minúsculo rayo de sol que iluminaba un pequeña parte de él. Me sentía confundido, con el cuerpo hecho polvo, como si hubiera estado corriendo dos días sin parar.
En aquel momento donde sólo la soledad me acompañaba, comencé a extrañar el calor y amor de otra persona. Comenzaba a recordad que en algún momento amé y quise a alguien. Pero de pronto el rayo de sol se apago y comencé a sentir que no me encontraba solo. El rayo volvió a entrar en la celda y pude ver durante un segundo una silueta parada delante de mí. La luz como jugando conmigo se volvió a apagar mientras podía escuchar su respiración cada vez más cerca de mí. Volvió la luz y esa silueta estaba cada vez más cerca de mí.
Sin otro lugar a donde ir, lo único que podía hacer es cerrar los ojos y esperar a que aquella silueta se detuviera o me hablara. En ese momento sentí que me cogían las manos, las apretaban con fuerza y una voz a mi oído decía:
-Amor, no tengas miedo yo siempre estaré contigo. Me dijo aquella voz.
-¿Tú? ¿La misma que me dejo en el momento más triste? Le respondí.
-Tengo que explicarte muchas cosas, no sé ni por dónde empezar. Todo fue muy rápido, siento mucho todo lo que paso.
-Ahora quieres arreglarlo todo, no sabes por todas las dificultades por las que pase. Me siento muy confundido ¿Por qué elegiste este momento para volver?
-Yo en ningún momento te he abandonado siempre he estado contigo. Ese ser no me ha permitido estar contigo antes, tienes que alejarte de él. Él solo te está utilizando no debes seguir a su lado.
-No me sigas hablando por favor, tus palabras sólo son puñales para mí, al menos ahora gracias a él, puedo vivir sin tristezas. Ahora solo hay rencor e ira dentro de mí.
-Pero no tiene porqué ser así, yo se que eres bueno no debes seguir lo que te dice él, piensa en tu familia, en los tuyos y en la gente que te ama.
-¿Gente como tú?
-Creo que venir fue en vano, tu corazón ya no es el mismo, ya no eres el chico bueno que conocí.
-¿Quién te dijo que vengas?
-Pero no te guardaré rencor que se que algún día te darás cuenta de lo que haces.
En ese momento una ráfaga de viento invadió la celda, sentí que él había llegado.
-Querido amigo, te dije que podía hacer que volvieras a ver a Maribel pero parece que ya no la quieres.
-No le hagas caso amor, aléjate de él por favor te lo ruego. No lo escuches.
-Parece que tú si cumples tus promesas, te quiero pedir una cosa más. Llévala lejos de mí, no quiero ni verla.
-José recuerda que siempre te amaré, tus palabras me duelen pero no te preocupes que ya no me volverás a ver. Adiós amor.
-Pareces la reina del melodrama, ¿no te das cuenta que mi querido amigo ya no quiere saber nada de ti? Ahora el solo tiene una palabra en su cabeza. VENGANZA.
-Así es ahora me vengaré de todas aquellas personas que no me dejaron ser feliz.
Después de unos segundos de silencio deje de sentir la presencia de Maribel y un profundo dolor invadió mi ser. Sentía que había perdido una parte de mi alma. Pensé que había dejado atrás aquellos sentimientos pero ahora más que nunca sentía que mi corazón latía con fuerza por ella.
-No pierdas el tiempo en esos sentimientos que solo te hacen ser blando y cobarde. Me dijo.
-Pero. Ella me ama.
-No te ama, ya te lo demostró.
-Quisiera verla una vez más por favor, yo sé que tu puedes.
-La verdad querido amigo, yo no la traje.
-¿Entonces como llegó a mi? ¿Como la sentía tan cerca?
-Maribel esta muerta.

2 comentarios:

Miguel dijo...

Alaa broer...pkta pa dejarme intrigado tu...ers numero 1 xD...muy buena historia :) !

Anónimo dijo...

queremos mas!!!!! y prontito!!!

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