Capítulo VI - La sentencia

Al abrir los ojos y lo primero que vi fue el cielo. Sentí un gran dolor en mis muñecas, intente moverme pero todo intento era inútil, había algo que lo me impedía. Mire a mí alrededor y logre divisar un lindo paisaje lleno de vegetación y arboles. Todo era muy extraño a pesar de la belleza que me rodeada sentía un mal presentimiento y aparte ese dolor no me dejaba de atormentar.
De pronto todo a mí alrededor comenzó a quemarse, la tierra se empezó a abrir, se oían gritos de desesperación y a lo lejos pude divisar una figura que se acercaba poco a poco. La tierra a mí alrededor se comenzó a mover, hasta que quede totalmente de pie. Con esa perspectiva logré ver porque no me podía mover. Horrorizado vi como alrededor de mis muñecas habían introducido unos filamentos, duros como roca y tan profundos que sentía que la sangre no me llegaba a los dedos. No podía mover a mi antojo mis extremidades y aquella sombra se acercaba más y más.
Al tenerlo más cerca pude reconocer una vieja cara. Era él, por fin había decidido mostrarse tal como es. A pesar de que antes me causaba nauseas, ahora su aspecto era totalmente irreal. Se paro delante de mí, me miro con su docena de ojos y se acerco a mi oído.
-Mi nombre es Samael. Te he traído hasta aquí, para demostrarte el poder que puedo llegar a tener y para buscar algo que es mío claro. Después de tanto tiempo, al final decidiste venir…decisión muy inteligente querido amigo. Me susurro.
Antes de poder mediar palabra sentí como su mano atravesaba mi pecho, hasta el fondo de mi corazón. Poco a poco todas las penas y tristezas fueron desapareciendo y se empezó a hacer paso un sentimiento de ira y rencor.
-Intenta estar tranquilo, deja que el sentimiento recorra tus venas. Ahora tú no dependes de nadie, recuerda que nadie te quiere, todos tus seres queridos ahora están en tu contra o se han ido. ¿De verdad esto es lo que quisiste?
-Ahora ve y haz que todos paguen por lo que te hicieron. Yo si te sabré cuidar y proteger, cuando estés en problemas no dudes en llamarme.
Tras esas palabras, calló la oscuridad y volví a despertar en la prisión. Ahora en mi mente, solo recorrían ideas oscuras y tenebrosas. Marisol, paso a ocupar un lugar minúsculo en mí. Mi único deseo era salir y hablar al mundo de mis vivencias y así poder de una vez acabar con todo este calvario.
Jhonas no estaba conmigo, parecía como si lo hubiera tragado la tierra. En ese momento se escuchó una gran explosión, todo el edificio empezó a temblar y las alarmas saltaron con desesperación. A pesar de que el ruido era ensordecedor, se oigan los gritos de los demás reos, suplicando por su liberación. De pronto un hombre apareció delante de mi celda, levanto las manos e inmediatamente las celdas se abrieron.
Los presos empezaron a correr por los pasillos desesperadamente y perdí de vista a aquel hombre. Tras unos segundos de confusión, reaccioné y comencé a andar por los desiertos pasillos de la prisión. A los pocos pasos empezaron los disparos, podía ver una gran abertura en una de las paredes de la prisión y un gran número de elementos del orden que tapaban la salida.
La policía empezó a entrar en la prisión y los cadáveres de reos iban aumentando, estaba claro que luchaban por su libertad, ¿Que más podrían perder?
-Manos arriba. Escuche que alguien gritaba.
Al darme la vuelta un policía me apuntaba directamente a la cabeza y poco a poco se iba acercando.
-¡Al suelo! ¡Las manos encima de la cabeza, obedece!
Se acabo, mi escape solo había durado unos segundos, de nuevo estaba a merced de la ley. El hombre se empezó a acercar a mí, y con brusquedad me coloco las esposas. Me levanto y empezó a guiarme hacia donde estaban los demás.
-Atención he capturado a uno más estoy en el sector 6, piso 6, pasillo 6. Cambio.
-“De acuerdo 939, ahora mismo estamos enviando refuerzos a ese sector, lleve al reo a un lugar seguro y cúbrase.”
Volví al principio, dentro de unos minutos volvería a estar preso y seguramente encerrado en otra prisión. Comencé a tener un cosquilleo en las muñecas. Recordé entonces lo que paso cuando hable con Samael. Los pensamientos oscuros volvieron a recorrer toda mi cabeza y sentía que me iba a explotar.
-939, 939, informe sobre su situación.
-Estoy dentro del comedor, pasando las escaleras JM. Cambio.
Ya faltaba poco, cada segundo que pasaba se hacía más y más difícil para mí. No tenía salida, solo dependía de él.
-Buen trabajo 939 llevémoslo con los demás. Le dijo su compañero.
-Vayan adelantándose ahora voy. Respondió mi verdugo.
Entonces el agente que me detuvo, enfundo su arma y empezó a disparar sobre sus compañeros, matándolo y cayendo pesadamente sobre el piso. No podía entender que había pasado. Entonces el agente se voltio me miro y me dijo:
-Toma acá están las llaves, ves como siempre te protegeré.
Acto seguido ante mis ojos tomó su arma, se la puso en la sien, disparo y cayó pesadamente al lado de sus compañeros.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

bien sando con el blog.... =) bien con el titulo.... la sentenciaaa jaja! =D

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