Llevaba incontables días sin comer, la vista se me había empezado a nublar y para colmo de males, ese ser en mí peor momento, había vuelto para atormentarme.
-Veo que te derrumbas por cualquier cosa, querido amigo. Me dijo.
-Como dicen las desgracias nunca vienes solas, encima de los problemas que se pusieron en mi camino, tengo que soportar tu asquerosa cara. Le respondí.
-Eso te pasa por no hacerme caso, en vez de ser feliz aquí, preferiste seguir sufriendo.
-¿Acaso tu no me mentiste? Y encima luego de eso desapareciste.
-No te das cuenta que ese ser maligno, ¿descubrió nuestro plan?
-Si él es el ser maligno, ¿tú quien eres? ¿La abuelita de caperucita roja?
-¿Sabes? Me haces reír tanto, al igual que cuando Maribel te dijo que no la llames, me reí tanto. Deberías haber visto tu cara.
-¿Y tú, has visto la tuya? Ah me olvidaba de que no tienes cara.
-Nos llevamos bien amigo, ¿por qué insistes en seguir viviendo en un mundo donde la gente te falla? Las personas que mas amabas se fueron y te dejaron solo.
-Si ellos me dejaron no fue porque no me amaban sino fue porque alguien los separo de mí.
-Sí, ese malévolo hombre se llevo a tu mamá y a Maribel también.
-¿Hombre? ¿De quién me estás hablando?
-El llamado salvador, es una simple invención para que las personas, crean tontamente que algún día vendrá y los salvará. Pobres humanos.
-¿Y si lo hiciste tú?
-Te ofrezco hallar a tu mamá y devolverte a tu amaba, ¿y aun dudas?
-¿Me pides que confíe en ti habiéndome fallado?
-Si quieres una prueba del compromiso que tengo contigo, solo pídemelo.
Estaba claro que quería engatusarme con sus falsas promesas pero si le pedía que me devolviera a mi mamá todo acabaría, podría volver en busca de Maribel y averiguar porque se alejo de mí de esa manera.
Quizás luego me pediría algo a cambio y ahí sí que no habría marcha atrás. Tenía miedo a equivocarme, pero que mas podría perder, ni mi mamá, ni mi amada estaban conmigo. ¿Que más me quedada? Solo somos gotas de un inmenso rio.
Tenía que elegir bien mi próximo movimiento, estaba en medio de una guerra que estaba a punto de estallar, y en algún momento tenía que decidir de qué lado estar.
Las calles empezaron a recobrar caminantes y las personas, dejaron a un lado los rumores de guerra y volvieron a salir a las calles. Se acercaba navidad.
Intentando recobrar la sensatez y tener la cabeza fría para saber que decidir, acudí con mi papa y mi hermano a un supermercado cercano, donde intentamos aparentar felicidad.
-Hijo, tu tío Feliciano nos ha invitado a pasar las navidades con él. Dijo mi papá.
-Me parece buena idea papá, ahora es cuando la familia debe estar más unida. Le respondí.
-Tu hermano y yo iremos a comprar unas cosas para mañana, ¿podrías ir a buscar algún regalo bonito para Walter? Las cosas de animales están en el segundo piso. Nos vemos aquí en 40 minutos.
-Está bien pero no te vayas a desviar por ahí. Cuidadito nomas.
Aunque parezca tonto y reprochable, nuestro perrito era un miembro más de la familia y por lo tanto también debía tener su regalo debajo del árbol.
Fue entonces cuando sentí que ese ser estaba cerca de mí, todo se oscureció a mí alrededor menos una parte, alce la mirada y vi como una luz se dirigía hacia una salida de emergencia. Con mucha cautela me fui acercando hacia la puerta y al abrirla, con espanto admire como un grupo de encapuchados se abalanzaban sobre una inocente chica. Y con rapidez se dirigían hacia un vehículo, estacionado a pocos metros.
Algo me decía que debía hacer algo, pero me quede inmóvil, no pude ni avisar que estaban secuestrando a otra persona. Y en ese momento no divisaba a nadie cerca para que me ayudara y por ello me arme de valor y decidí intervenir.
Corrí lo más que pude hasta alcanzar el vehículo, abrí despacio la compuerta trasera y vi con horror como había 3 personas maniatadas de pies a cabeza.
Tenía que salvarlos como sea, pero ellos eran demasiados y además sospechosamente todos habían desaparecido.
-¿Ha donde se habrán ido? Me pregunte.
-Hace unos segundos estaban aquí.
-Seguro fueron a por otra víctima. Pensé.
En ese preciso momento una enorme luz, me cegó por completo y escuche una voz.
-Ponga las manos sobre la cabeza, está usted detenido.
De nuevo ese monstruo me había engañado, me tendió una trampa. Pero, ¿Por qué me quiere detenido? ¿Acaso no me quería ayudar?
Cada vez me confundo más, cada vez todo lo veo más negro. Esta situación me está llevando al límite. ¿Ahora como podré recuperar a las personas que más amo?
-Veo que te derrumbas por cualquier cosa, querido amigo. Me dijo.
-Como dicen las desgracias nunca vienes solas, encima de los problemas que se pusieron en mi camino, tengo que soportar tu asquerosa cara. Le respondí.
-Eso te pasa por no hacerme caso, en vez de ser feliz aquí, preferiste seguir sufriendo.
-¿Acaso tu no me mentiste? Y encima luego de eso desapareciste.
-No te das cuenta que ese ser maligno, ¿descubrió nuestro plan?
-Si él es el ser maligno, ¿tú quien eres? ¿La abuelita de caperucita roja?
-¿Sabes? Me haces reír tanto, al igual que cuando Maribel te dijo que no la llames, me reí tanto. Deberías haber visto tu cara.
-¿Y tú, has visto la tuya? Ah me olvidaba de que no tienes cara.
-Nos llevamos bien amigo, ¿por qué insistes en seguir viviendo en un mundo donde la gente te falla? Las personas que mas amabas se fueron y te dejaron solo.
-Si ellos me dejaron no fue porque no me amaban sino fue porque alguien los separo de mí.
-Sí, ese malévolo hombre se llevo a tu mamá y a Maribel también.
-¿Hombre? ¿De quién me estás hablando?
-El llamado salvador, es una simple invención para que las personas, crean tontamente que algún día vendrá y los salvará. Pobres humanos.
-¿Y si lo hiciste tú?
-Te ofrezco hallar a tu mamá y devolverte a tu amaba, ¿y aun dudas?
-¿Me pides que confíe en ti habiéndome fallado?
-Si quieres una prueba del compromiso que tengo contigo, solo pídemelo.
Estaba claro que quería engatusarme con sus falsas promesas pero si le pedía que me devolviera a mi mamá todo acabaría, podría volver en busca de Maribel y averiguar porque se alejo de mí de esa manera.
Quizás luego me pediría algo a cambio y ahí sí que no habría marcha atrás. Tenía miedo a equivocarme, pero que mas podría perder, ni mi mamá, ni mi amada estaban conmigo. ¿Que más me quedada? Solo somos gotas de un inmenso rio.
Tenía que elegir bien mi próximo movimiento, estaba en medio de una guerra que estaba a punto de estallar, y en algún momento tenía que decidir de qué lado estar.
Las calles empezaron a recobrar caminantes y las personas, dejaron a un lado los rumores de guerra y volvieron a salir a las calles. Se acercaba navidad.
Intentando recobrar la sensatez y tener la cabeza fría para saber que decidir, acudí con mi papa y mi hermano a un supermercado cercano, donde intentamos aparentar felicidad.
-Hijo, tu tío Feliciano nos ha invitado a pasar las navidades con él. Dijo mi papá.
-Me parece buena idea papá, ahora es cuando la familia debe estar más unida. Le respondí.
-Tu hermano y yo iremos a comprar unas cosas para mañana, ¿podrías ir a buscar algún regalo bonito para Walter? Las cosas de animales están en el segundo piso. Nos vemos aquí en 40 minutos.
-Está bien pero no te vayas a desviar por ahí. Cuidadito nomas.
Aunque parezca tonto y reprochable, nuestro perrito era un miembro más de la familia y por lo tanto también debía tener su regalo debajo del árbol.
Fue entonces cuando sentí que ese ser estaba cerca de mí, todo se oscureció a mí alrededor menos una parte, alce la mirada y vi como una luz se dirigía hacia una salida de emergencia. Con mucha cautela me fui acercando hacia la puerta y al abrirla, con espanto admire como un grupo de encapuchados se abalanzaban sobre una inocente chica. Y con rapidez se dirigían hacia un vehículo, estacionado a pocos metros.
Algo me decía que debía hacer algo, pero me quede inmóvil, no pude ni avisar que estaban secuestrando a otra persona. Y en ese momento no divisaba a nadie cerca para que me ayudara y por ello me arme de valor y decidí intervenir.
Corrí lo más que pude hasta alcanzar el vehículo, abrí despacio la compuerta trasera y vi con horror como había 3 personas maniatadas de pies a cabeza.
Tenía que salvarlos como sea, pero ellos eran demasiados y además sospechosamente todos habían desaparecido.
-¿Ha donde se habrán ido? Me pregunte.
-Hace unos segundos estaban aquí.
-Seguro fueron a por otra víctima. Pensé.
En ese preciso momento una enorme luz, me cegó por completo y escuche una voz.
-Ponga las manos sobre la cabeza, está usted detenido.
De nuevo ese monstruo me había engañado, me tendió una trampa. Pero, ¿Por qué me quiere detenido? ¿Acaso no me quería ayudar?
Cada vez me confundo más, cada vez todo lo veo más negro. Esta situación me está llevando al límite. ¿Ahora como podré recuperar a las personas que más amo?

2 comentarios:
Waoo..la dejaste mas trankaa...espero qe se t okurra una wena idea para kon el spectro =) !
ser malo jum!
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