Después de una larga noche con aquel personaje, algunas dudas se me habían aclarado; primero él no era fruto de mi imaginación, segundo aunque tuviera un aspecto maligno él por alguna razón quería ayudarme y tercero sabia donde estaba mi mamá.
Aunque tenía claro que no era bueno, sentía que debía confiar en él. También sentía que tenía un inmenso poder, así que debería jugar bien mis cartas si no quería que ese ser, terminará por convertirme en una ficha con la cual pudiera hacer lo que quisiera.
Temía contárselo a alguien, ya que me tomarían por loco o que aquel ser quisiera mantenerse en anonimato y al contar de su existencia se fuera para nunca más volver.
-Hijo, ¿hoy de nuevo saldremos en busca de tu madre? Me pregunto mi papá.
-Claro que sí, no descansaré hasta encontrarla. Le respondí.
-Daría lo que fuera por que alguien me dijera dónde está tu mamá.
-Tengo un pequeño presentimiento, se podría decir que soñé donde está.
-¿Confías en un sueño hijo?
-Sé que es difícil entenderlo, pero por intentarlo que pasara nada. Más perdemos el tiempo aquí esperando a la nada.
Aquel ser me había, dicho que las personas desaparecidas son obra de un ser maligno (como si él no tuviera la pinta de malo) y que debería ir con cuidado si no quería caer en sus garras.
Llegamos al lugar donde me había señalado como el sitio donde estaban todos los desaparecidos. Era un campo lleno de arboles, sin rastros de civilización y aparentemente no muy idóneo para ocultar a más de 2000 personas.
-¿Estás seguro que es aquí? Me pregunto mi hermano contrariado.
-Sí, es idéntico a lo que había soñado. Le respondí.
-Mi papa Carmelo se fue a la ciudad a ver si alguien ha visto alguna actividad sospechosa, no tardará en volver. Sería bueno no separarnos, este lugar es muy grande.
-No lo entiendo lo veía tan real, te juro que soñé que estaba parada allí, justo donde tú estás ahora.
-Pero José solo fue un sueño. Si se cumpliera todo lo que sueño, ahora mi esposa sería Beyonce.
-Gracias por animarme hermano, pero yo estoy convencido de que ella está o capaz a estado aquí.
Al regresar a casa el sentimiento de ira invadió mi cuerpo, ese ser me había engañado. Quería volver a encontrarlo pero él, ya no volvió.
Quedaban pocos días para mi hipotético viaje de retorno, pero todavía no tenía noticias de mi mamá. El sentimiento de angustia recorría todo mi ser y veía como toda la felicidad que algún día había tenido, en un abrir y cerrar de ojos había desaparecido.
Había dejado de asistir a la iglesia. Desde la última vez, desapareció de mi mente volver a saber algo de ellos. Pero al pasar de nuevo por la iglesia me pregunte: si Dios no me puede ayudar ¿Quien lo hará? ¿Ese ser maligno, que me engaño?
Al ingresar a la iglesia note algo diferente, todo estaba más vacio y en silencio de lo normal. Las únicas personas presentes eran los curas y monaguillos que organizaban las misas.
-Padre, ¿Ha sucedido alguna desgracia? ¿Por qué la iglesia esta tan desolada? Pregunte.
-Hijo, es grato volver a verte después de tantos días. ¿Qué fue lo que te sucedió? Me pregunto el padre.
-Tuve una pequeña, digamos crisis espiritual.
-Parece que todos tienen miedo de salir a las calles, hijo mío.
-¿La gente está temerosa de asistir a la iglesia?
-Se ha difundido el rumor de que pronto habrá una guerra, que los secuestros son obra de personas sin corazón, que buscan desequilibrar la nación. La mayoría de hermanos se está preparando para lo peor.
-¿Pero quién ha dicho eso? No es que dude de su palabra, pero usted es la primera persona que me lo dice. Y eso que yo estoy informado de todo lo que pasa.
-Hijo mío quieren destruir a la iglesia católica. Por ello no podemos comentarlo, si se llegan a enterar que nos estamos preparando, nos atacarán.
-¿Y los demás? Que será de las otras personas que no son de nuestra iglesia.
-Hijo, ellos ya eligieron su destino.
Confundido de nuevo por las palabras del padre, comencé a imaginar que si él estaba en lo correcto ese ser quería ponerme a su lado para afrontar la llamada guerra. Luego de haber postergado mi viaje y comprando un viaje de ida para Maribel, empecé a preparar todo para lo peor.
Todos tenemos algo por lo que luchar, yo no solo luchaba por el mal que asechaba, sino también contra mí mismo, ya que estaba empezando a dudar de quién era verdaderamente el malo.
Sería verdad que ese ser malvado y la iglesia, estuvieran del mismo lado o será que uno de los dos estará mintiendo. Tengo que volver a ver a ese ser.
A la mañana siguiente, me levanté con otros aires. Empecé a creer que por fin cambiaría mi suerte pero justo en ese momento, recibí la inesperada llamada de Maribel.
-Hola amor espero que estés bien, desde hace unos días quería contarte algo. Me dijo.
-Ese tono de voz no me ha gustado nada, dime ¿Ha pasado algo malo? Le respondí temeroso.
-Estos días, te he estado echando mucho de menos y he pensado que lo mejor sería darnos un tiempo.
- ¿Qué? No me puedes hacer esto ahora.
-José es lo mejor, entiéndeme. Tu ahora debes estar pendiente de encontrar a tu mamá yo te entiendo.
-Ya perdí a mi mamá, no puedo perderte a ti también por favor.
-Cambiaré mi numero no m vuelvas a llamar, tampoco llames a mi fijo que no contestaré.
-Maribel no me digas esas cosas, yo te amo.
-Aunque no me creas, yo también.
Y luego de un brusco golpe, deje de oír su voz, esa voz que durante tanto tiempo y tantas veces me habían dicho te amo, ahora se convertía en una voz que peor que puñales, hacia romperme el corazón en miles de pedazos.
Aunque tenía claro que no era bueno, sentía que debía confiar en él. También sentía que tenía un inmenso poder, así que debería jugar bien mis cartas si no quería que ese ser, terminará por convertirme en una ficha con la cual pudiera hacer lo que quisiera.
Temía contárselo a alguien, ya que me tomarían por loco o que aquel ser quisiera mantenerse en anonimato y al contar de su existencia se fuera para nunca más volver.
-Hijo, ¿hoy de nuevo saldremos en busca de tu madre? Me pregunto mi papá.
-Claro que sí, no descansaré hasta encontrarla. Le respondí.
-Daría lo que fuera por que alguien me dijera dónde está tu mamá.
-Tengo un pequeño presentimiento, se podría decir que soñé donde está.
-¿Confías en un sueño hijo?
-Sé que es difícil entenderlo, pero por intentarlo que pasara nada. Más perdemos el tiempo aquí esperando a la nada.
Aquel ser me había, dicho que las personas desaparecidas son obra de un ser maligno (como si él no tuviera la pinta de malo) y que debería ir con cuidado si no quería caer en sus garras.
Llegamos al lugar donde me había señalado como el sitio donde estaban todos los desaparecidos. Era un campo lleno de arboles, sin rastros de civilización y aparentemente no muy idóneo para ocultar a más de 2000 personas.
-¿Estás seguro que es aquí? Me pregunto mi hermano contrariado.
-Sí, es idéntico a lo que había soñado. Le respondí.
-Mi papa Carmelo se fue a la ciudad a ver si alguien ha visto alguna actividad sospechosa, no tardará en volver. Sería bueno no separarnos, este lugar es muy grande.
-No lo entiendo lo veía tan real, te juro que soñé que estaba parada allí, justo donde tú estás ahora.
-Pero José solo fue un sueño. Si se cumpliera todo lo que sueño, ahora mi esposa sería Beyonce.
-Gracias por animarme hermano, pero yo estoy convencido de que ella está o capaz a estado aquí.
Al regresar a casa el sentimiento de ira invadió mi cuerpo, ese ser me había engañado. Quería volver a encontrarlo pero él, ya no volvió.
Quedaban pocos días para mi hipotético viaje de retorno, pero todavía no tenía noticias de mi mamá. El sentimiento de angustia recorría todo mi ser y veía como toda la felicidad que algún día había tenido, en un abrir y cerrar de ojos había desaparecido.
Había dejado de asistir a la iglesia. Desde la última vez, desapareció de mi mente volver a saber algo de ellos. Pero al pasar de nuevo por la iglesia me pregunte: si Dios no me puede ayudar ¿Quien lo hará? ¿Ese ser maligno, que me engaño?
Al ingresar a la iglesia note algo diferente, todo estaba más vacio y en silencio de lo normal. Las únicas personas presentes eran los curas y monaguillos que organizaban las misas.
-Padre, ¿Ha sucedido alguna desgracia? ¿Por qué la iglesia esta tan desolada? Pregunte.
-Hijo, es grato volver a verte después de tantos días. ¿Qué fue lo que te sucedió? Me pregunto el padre.
-Tuve una pequeña, digamos crisis espiritual.
-Parece que todos tienen miedo de salir a las calles, hijo mío.
-¿La gente está temerosa de asistir a la iglesia?
-Se ha difundido el rumor de que pronto habrá una guerra, que los secuestros son obra de personas sin corazón, que buscan desequilibrar la nación. La mayoría de hermanos se está preparando para lo peor.
-¿Pero quién ha dicho eso? No es que dude de su palabra, pero usted es la primera persona que me lo dice. Y eso que yo estoy informado de todo lo que pasa.
-Hijo mío quieren destruir a la iglesia católica. Por ello no podemos comentarlo, si se llegan a enterar que nos estamos preparando, nos atacarán.
-¿Y los demás? Que será de las otras personas que no son de nuestra iglesia.
-Hijo, ellos ya eligieron su destino.
Confundido de nuevo por las palabras del padre, comencé a imaginar que si él estaba en lo correcto ese ser quería ponerme a su lado para afrontar la llamada guerra. Luego de haber postergado mi viaje y comprando un viaje de ida para Maribel, empecé a preparar todo para lo peor.
Todos tenemos algo por lo que luchar, yo no solo luchaba por el mal que asechaba, sino también contra mí mismo, ya que estaba empezando a dudar de quién era verdaderamente el malo.
Sería verdad que ese ser malvado y la iglesia, estuvieran del mismo lado o será que uno de los dos estará mintiendo. Tengo que volver a ver a ese ser.
A la mañana siguiente, me levanté con otros aires. Empecé a creer que por fin cambiaría mi suerte pero justo en ese momento, recibí la inesperada llamada de Maribel.
-Hola amor espero que estés bien, desde hace unos días quería contarte algo. Me dijo.
-Ese tono de voz no me ha gustado nada, dime ¿Ha pasado algo malo? Le respondí temeroso.
-Estos días, te he estado echando mucho de menos y he pensado que lo mejor sería darnos un tiempo.
- ¿Qué? No me puedes hacer esto ahora.
-José es lo mejor, entiéndeme. Tu ahora debes estar pendiente de encontrar a tu mamá yo te entiendo.
-Ya perdí a mi mamá, no puedo perderte a ti también por favor.
-Cambiaré mi numero no m vuelvas a llamar, tampoco llames a mi fijo que no contestaré.
-Maribel no me digas esas cosas, yo te amo.
-Aunque no me creas, yo también.
Y luego de un brusco golpe, deje de oír su voz, esa voz que durante tanto tiempo y tantas veces me habían dicho te amo, ahora se convertía en una voz que peor que puñales, hacia romperme el corazón en miles de pedazos.

1 comentarios:
PrimOo (: wowwwww qq lindaaa está la historiaa
muxo romanticismoo y suspensooo
superr siguee escribienDoo
xD
Publicar un comentario