Capítulo II - Revelación

La imagen de mi mama se hacía cada vez más difusa. Los días transcurrían, como burlándose de mi pobre existencia. Había empezado a tener sueños donde extrañamente yo era una persona feliz. Pero en los que una inmunda pestilencia embadurnaba el aire.
-¿Quién eres? Pregunte.
-Soy el que calmará tu dolor. Todo a mi lado será bello. Me respondió aquella siniestra voz.
-Pero, tu aspecto no es que sea muy hermoso que digamos.
-Eres demasiado joven para comprender lo que es hermoso, querido amigo.
-No seré tan viejo coemo tú, pero al menos se apreciar una cara bonita y la tuya, aunque te duela, no lo es.
-¿Bonita como la cara de Maribel?
-¿Y tu como sabes de su existencia? Vil monstruo responde o destruiré lo que te queda de cara.
-Tranquilo amigo, no te alteres de esa manera. Como te dije conmigo serás feliz y la tendrás a ella y a tu mamá Maricielo.
-¿Cómo? Repite eso.
-En mi mundo tú serás el rey. Lo tendrás absolutamente todo.
-¿Acaso tú sabrás lo que realmente quiero?
-José, yo sé hasta dónde está tu mamá.
Al despertar de ese inmundo sueño, empecé a pensar si ese ser de verdad existía o solo era fruto de un sueño. Pero lo que tenía claro es que alguien o algo sabían el paradero de mi mama y yo debía averiguar quién.
A la mañana siguiente, al término de una nueva jordana religiosa, decidí ir al confesionario. Nunca lo había hecho, pero pensé que así podría estar más cerca de Dios.
-Padre estoy confundido, soy una buena persona pero mi vida no es feliz. Le confesé.
-Hijo mío, nuestro Dios nos pone pruebas, en las que debemos demostrar fe.
-Pero sigo todos los pasos de la doctrina cristiana, cumplo con mis votos y no tengo lo que deseo.
-Si no consigues lo que quieres será que Dios lo ha escrito así.
-¿Acaso Dios a escrito que mi mamá desaparezca sin motivo alguno?
-No hijo, tu mamá si tiene fe ni tú, ni ella, tendrán de que preocuparse, ahora tu mamá está en manos de Dios.
-¿Y si Dios fue el que decidió llevársela?
-Si fue así hijo, seguro que Dios sabrá porque lo hizo.
-Dios no tiene motivos para habérsela llevado.
Totalmente decepcionado de la respuesta del padre, decidí volver a mi casa con la esperanza de que mi mama estuviera ahí.
“Los casos de secuestro en la capital se han incrementado y la cifra de desaparecidos asciende a 2000 personas. Las autoridades locales y nacionales trabajan en conjunto para descubrir al o los culpables de esta barbarie…”
Ni en mi casa podía estar tranquilo, el televisor cruelmente me hacia recordar que todavía no averiguaba el paradero de mi mama. Al menos podía consolarme hablando por teléfono con la otra mujer que era importante para mí.
-¿Y ya sabes cuándo volverás? Me pregunto.
-No lo sé amor, con esto de mi mamá no puedo dejar a mi familia sola. Le conteste.
-Sé que tu mamá es importante para ti, pero te echo mucho de menos, ha pasado poco más de un mes y cada día necesito más y más de ti.
-Daría todo por volver a estar contigo, sabes que es lo primordial para mí pero ahora no puedo abandonar a mi familia, espero me sepas comprender.
-Está bien y dime pudieron averiguar algo sobre tu mama y ¿Cuándo estarías volviendo?
-No se sabe nada hasta ahora, y estos días estuve pensando que lo mejor sería quedarme aquí.
-¿Qué? No estarás hablando en serio.
-Maribel por favor entiende que no puedo irme, esto tampoco es fácil para mí, pon tú también de tu parte.
-¿Cómo puedo entender que ya no te volveré a ver?
-Si nos volveremos a ver ¿Por qué no vienes?
-Sabes que mis papas no lo permitirían.
-Entonces hare lo imposible para estar de nuevo a tu lado. Ya es tarde mañana tengo que volver a trabajar y buscar a mi mama, cuídate mucho y recuerda que te amo Maribel.
Todos ya estaban durmiendo, yo era el único que todavía seguía pensando en una posible solución. Por una parte tenía que quedarme por mi mamá pero por otra la chica con la que pasaría el resto de mi vida, me esperaba impaciente.
Me encontraba entre la espada y la pared, quién era más importante, la mujer que me dio la vida y que lucho por darme una buena vida o la mujer que me dará una familia y pasará el resto de su vida a mi lado.
Ante aquella dramática situación, desearía poder tener alguien que me consolara y que pudiera responder a las miles de preguntas que rondaban por mi cabeza.
-Si dios se la había llevado, ¿Por qué lo hizo? ¿Para qué? ¿Por qué no permitía que siguiera a mi lado? Me pregunté trastornado.
-Después de tanto tiempo sin verla tiene que pasar esto.
-Ojala hubiera alguien que me acompañe en este triste momento, ¿Por qué nadie está conmigo ahora?
De repente sentí aquel nauseabundo olor que empezó a llenar todo el salón y aunque sentía miedo, sabía que él había vuelto y ahora era el momento de enfrentarlo.

1 comentarios:

Natho dijo...

bien ahi mi keridooo rebelde jajaja!!! ¬¬

Publicar un comentario